Frustración en los Niños

Todos los papás daríamos lo que fuera para que nuestros hijos sean felices siempre, que tengan una vida plena y que no se sientan mal por nada, pero sabemos que eso es imposible, sencillamente porque hay que enseñarles que no pueden tener todo lo que desean y que aunque se sientan frustrados, deben superar esa emoción y buscar como manejarla mejor para impulsarlos a conseguir lo que en verdad desean, pero también a aceptar sus propios límites, por ello hablamos de la frustración en los niños.

De acuerdo con los expertos, intentar complacer a los niños siempre y evitar que se sientan frustrados ante lo que les pasa, no favorece su desarrollo integral como persona, sino que genera que cuando sean adultos, no sepan manejar cuando tienen circunstancias de éxito o de fracaso. De hecho, se considera que si no saben superar los fracasos, puede que tengan una tendencia a ser agresivos de manera reincidente. Por ejemplo, los niños que tienen problemas por tener poca tolerancia, presentan dificultades para controlar sus emociones, incluso son más impulsivos e impacientes porque no les gusta lo que sienten, así que buscan satisfacer sus emociones de manera inmediata y al no lograrlo, pueden caer en berrinches o en llanto fácilmente.

La frustración en los niños genera que sean exigentes, ya que al no poder manejarla, genera que deseen que sus papás hagan lo que ellos dicen, como si fueran órdenes, también pueden desarrollar ansiedad o depresión ante conflictos o dificultades que se salgan de sus manos. Estos niños creen que el mundo gira en torno a ellos y que merecen todo, que no hay límites cuando desean algo, por lo que tienen poca capacidad de flexibilidad y les cuesta trabajo adaptarse a nuevas situaciones porque todo lo ven a extremos, es decir, no hay puntos intermedios, o es positivo o es negativo.

Los papás tendemos a reducir las fuentes que causan la frustración en los niños, vemos que algo va a afectar su estado de ánimo y buscamos evitarlo, pero les hacemos un mal porque al querer controlar la situación para que siempre sea en positivo y nuestros hijos no se sientan mal, generamos sobreprotección y caemos en el juego de tener hijos que nos controlan porque accedemos a hacer lo que ellos quieren con solo decirlo.

Para ayudar a manejar la frustración en los niños, debemos ponerles el ejemplo de que aunque haya situaciones complicadas, hay que buscar la manera de afrontarlas y verles el lado positivo, también hay que motivarlos a que hagan las cosas y aprendan de sus acciones, deben evitar darles todo hecho o resuelto y más bien enseñarle como hacer lo que desean y que comprendan que aunque se equivoquen, es parte del aprendizaje, eso sin contar que deben de marcarse objetivos para cumplir metas.