La Dieta Perfecta para El Embarazo

Seguro que
la nutrición no te había importado tanto antes de tu embarazo. Quizás ya seas consciente de que no
tienes que comer por dos en términos de cantidad, pero sí debes hacerlo pensando en que todo lo que
ingieras repercute también en la salud del bebé.

Si has seguido una dieta equilibrada antes
de quedarte embarazada, contarás con un buen suministro de vitaminas y minerales necesarios para el
crecimiento del bebé. En ese caso, soto tendrás que hacer unos pequeños ajustes. Si, por ejemplo,
seguías una dieta pobre en carne antes del embarazo, ahora tendrás que modificarla para evitar la
anemia y otras deficiencias.

También hay mujeres que aumentan mucho peso durante el embarazo
porque tienen un hambre voraz y creen que el niño necesita ese aporte extra. Sin embargo, el bebé es
muy pequeño y soto necesita alimento en proporción a su tamaño, o sea, ¡poquísimo! Además, tus
intestinos absorben nutrientes con más eficiencia durante el embarazo, por lo que le llegará lo
mejor. Recuerda, como tantas cosas en la vida, lo que importa no es la cantidad, sino la calidad de
los alimentos que comes habitualmente.

El Mito de los 12 – Kilos en 9 meses. La cantidad
óptima de kilos que deberías ganar durante el embarazo son 12 kg. Durante los tres primeros meses o
deberías engordar nada, o apenas nada. A partir de entonces, medio kilo a la semana es lo
ideal.

Sin embargo, a pesar de ese ideal, si le preguntas a tu matrona, te dirá que lo normal
es aumentar entre 9 y 13 kilos. Esta gran diferencia se debe a varios factores, como cuánta grasa
acumulada tenías antes del embarazo, los cambios en la retención de líquidos o los vómitos que
sufras. Como cada mujer es diferente, no se puede proponer a todo el mundo el objetivo de los 12
kilos. Sin embargo, esto tampoco quiere decir que estés legitimada a acabarte en un día una caja de
bombones.

Ten en cuenta que el sobrepeso aumenta el riesgo de tensión alta, diabetes
gestacional, varices y problemas en las articulaciones. También resultará más complicado determinar
la postura y el tamaño del bebé, y hará más difícil el nacimiento y el posparto.

Además, las
mujeres grandes tienden a tener bebés grandes, y si tu bebé nace con esas células adiposas de más,
correrá más riesgo de padecer diabetes y tensión alta en su edad adulta.

No Hagas Dieta. No
obstante, la dieta no está recomendada durante el embarazo, así que si tienes sobrepeso, lo mejor es
aumentar la actividad física. Sí es tu caso, no elijas ningún deporte agotador con el que llegues a
extenuarte. Simplemente has de aumentar el tiempo de ejercicio físico. Si quieres probar algo nuevo,
lo mejor es un deporte ligero como la natación o el yoga. Y si estás muy preocupada con tu peso,
coméntalo con el ginecólogo.

Si Estas Demasiado Delgada…. ¿Y qué ocurre en el otro extremo?
Estar demasiado delgada también tiene sus complicaciones. Las mujeres que están por debajo de su
peso tienen más dificultades para concebir, debido a que la falta de grasas altera la ovulación y el
ciclo menstrual. Por si fuera poco, cuando se quedan embarazadas tienen más riesgo de sufrir
anemia.

El bebé siempre obtendrá lo que necesita, pero esto significa que, en tu caso, la
perjudicada serás tú. Al final del embarazo, si no comes lo suficiente, no tendrás suficientes
reservas de grasas, y esto afectará al crecimiento del bebé, que será más pequeño al nacer y más
vulnerable. Si estás muy delgada y sufres algún desorden alimenticio, ahora es el mejor momento para
pedir ayuda a tu médico o terapeuta. Si, por otro lado, tienes una tendencia general a estar
delgada, el médico valorará la necesidad de tomar algún suplemento específico o de seguir una dieta
concreta.

Equilibrio de Nutrientes. Hasta bien entrado el embarazo, no tienes que aumentar la
cantidad de nutrientes que ingieres. El número de calorías que una mujer necesita antes del embarazo
es el mismo que debe alcanzar durante los primeros tres meses de gestación. Esta cantidad es,
generalmente, unas 2.000 kcal al día en la mayoría de los casos. En los últimos seis meses, las
mujeres sólo necesitan unas doscientas más por día, que tampoco es mucho: como un par de tostadas
(no un paquete de galletas). Las comidas deben incluir carbohidratos (que liberan energía lenta y
duradera), como las patatas, el pan, el arroz, la pasta y los cereales (mejor si son integrales). Si
tuviéramos que recomendarte algo, los cereales enriquecidos con hierro, ácido fólico y vitamina B
son lo mejor. Es un súper alimento; lo único que tienes que procurar es que no estén demasiado
azucarados.

Aparte de los hidratos de carbono, también deberías tomar dos o tres raciones de
proteínas al día. Un huevo, un trozo de queso, un filete de carne o un plato de judías representan
una ración. También hay que tomar una ración de pescado azul, como el atún o el salmón, dos veces a
la semana. Añade a esto tres raciones de productos lácteos al día, por ejemplo, un vaso de leche, un
yogur y un trozo de queso. Y, por supuesto, cinco raciones de frutas y verduras, entre las que se
han de encontrar verduras rojas, verdes y diferentes frutas. Cuanto mayor sea la variedad, menos
probable es que te falte algo. Una dieta sana y variada te proporcionará, a ti y a tu bebé, todos
los nutrientes que necesitas.

Premamá en Forma. Estar embarazada no quiere decir que tengas
que descuidarte físicamente. Deberías practicar cualquier tipo de ejercicio físico no intenso y que
no te haga sudar demasiado, pero que te mantenga activa. Pasear es uno de los mejores, así que
aprovecha siempre que puedas para salir a la calle a caminar a paso ligero.

Como Recuperar Tu
Silueta. Y ahora, la cuestión que obsesiona a la mayoría de las mamas una vez han dado a luz a su
hijo sano y salvo: ¿cuánto tardaré , en perder todo lo que he ganado?. Tu cuerpo acaba de pasar por
un acontecimiento traumático, así que adelgazar se convierte ahora en algo secundario. Dale tiempo
para recuperarse. Espera, al menos, un mes antes de pensar en perder peso. Céntrate primero en ti
misma y en el bebé, en vez de obsesionarte con adelgazar. Si estás dando el pecho, estás de suerte,
pues amamantar ayuda a perder peso, ya que se consumen con más rapidez las reservas de grasa
acumuladas durante el embarazo.

Para nutrirte bien haz tres comidas al día y toma tres
tentempiés sanos (a media mañana, a media tarde y antes de acostarte) y conseguirás perder peso
manteniendo tus niveles de energía. Evita los alimentos grasos, azucarados o procesados. Así que
sustituye patatas fritas, galletas y chocolate por plátanos, cereales y yogur. Eso sí, aunque sigas
hábitos saludables, permítete de vez en cuando una pequeña licencia. Y recuerda: no emprenderás
ningún viaje que te cambie tanto la vida como el de ser madre; el hecho de que tu cuerpo haya
cambiado es un precio que tendrás que pagar por la sorprendente nueva vida que has creado.