Nueve Principios Básicos Para un Embarazo Saludable

En este caso, es un plan de alimentación para darle a tu bebé el mejor comienzo de vida posible. Tu hijo no será el único beneficiado, tú también gozarás de un embarazo saludable, un parto a tiempo y una pronta recuperación. Decídete a dejar atrás los malos hábitos y ¡aprovecha este momento en tu vida para tener una alimentación saludable y equilibrada de aquí en adelante!

  • Cada bocado cuenta. Por ello es importante que al momento de elegir un platillo pienses, ¿este alimento le hará bien a mi bebé? Bajo esta premisa sabrás cuál es la elección correcta. No se trata de limitarte, sino de balancear tu alimentación; tú misma sabrás cuando un rico alimento vale la pena porque te da satisfacción. Recuerda que si tú estás contenta, seguramente tu bebé también lo estará.
  • Las calorías no son iguales. No son lo mismo 150 calorías de un pastel de chocolate que 150 de un panqué realizado con salvado de trigo integral y frutas. Prefiere alimentos cuya calidad de calorías sea mayor a la cantidad, y evita las calorías huecas que no aportan beneficio alguno ni a ti ni a tu bebé.
  • No te saltes las comidas. Tu bebé necesita recibir alimento regularmente. De hecho, comer constantemente es la mejor manera de alimentar al feto; aunque no tengas hambre, procura hacer tres comidas principales y dos comidas ligeras en los intervalos.
  • Come como una experta. Prefiere las carnes magras a las grasas, la leche y los productos lácteos descremados a los enteros, los alimentos hervidos a los fritos y las nueces o frutos secos a las palomitas de maíz.

  • Selecciona los carbohidratos. Aléjate de los carbohidratos simples como el pan blanco, arroz, cereales refinados, pasteles, galletas, azúcar y jarabes, y prefiere los complejos: pan y cereales integrales, guisantes, arroz integral y las frutas. No sólo te sentirás satisfecha en menos tiempo, sino que te ayudarán a regular tu digestión y a evitar el estreñimiento.
  • Di no al azúcar. No sólo te hará subir de peso más rápido sino que dejará menos espacio para otras calorías con más nutrientes. Si limitas su ingesta la mayor parte del tiempo, cuando la pruebes podrá convertirse en algo muy placentero, sin sentirte culpable por ello. Sustituye su ingesta con jugos naturales o frutas.
  • Elige alimentos frescos. Son los mejores porque aún conservan su valor nutricional; las frutas y verduras congeladas también son una buena opción porque se procesan inmediatamente después de ser cosechadas, por lo que sus nutrientes se conservan. Prefiere las verduras al vapor para que conserven sus vitaminas y minerales y las frutas cortadas en pedazos o en jugos, de preferencia sin azúcar. De igual manera, consume los guisados realizados por ti o por algún miembro de la familia a los alimentos procesados o comida rápida.
  • Pide a tu familia que te apoye. Plantéales la opción de mejorar su alimentación. Explícale a tu pareja lo importante que es una buena nutrición no sólo para ti, sino también para él, en cualquier etapa de su vida. Prepara galletas de avena con chispas de chocolate en lugar de galletas de chocolate comerciales, consume semillas de girasol en lugar de papas fritas.
  • Deja los malos hábitos. Aléjate del alcohol, el tabaco, y los fármacos no prescritos por tu médico, de lo contrario tu esfuerzo por seguir una dieta nutricional no servirá.