Otitis: ¿Cómo Actuar?

La otitis media aguda, que es a la que nos referimos habitualmente cuando hablamos de otitis, es una inflamación del oído medio, es decir, la zona que queda detrás del tímpano. A simple vista y si el niño no específica de donde viene el dolor, no es fácil de diagnosticar porque sus síntomas pueden ser poco específico: aparece con o sin fiebre, con o sin mocos, con y sin pérdida de apetito. Es motivo habitual de consulta y tratarla correctamente es la clave para evitar las otitis de repetición.

¿Cómo reconocerla?

Sus signos pueden ser muy ambiguos. Podemos sospechar una otitis ante cualquier niño con o sin fiebre que:
– Llore mucho o se muestre muy irritable.
– Tenga insomnio (un día, de pronto) y se muestre inquieto. La otitis aparece por la noche.
– Exprese dolor al masticar o tragar o evite alguna de ambas acciones. Si es mayor, dirá que le lastima.

Es un error intentar identificarla presionando el trago de la oreja, esa pequeña protuberancia que está justo a la entrada del canal auditivo. La inflamación está en el tímpano, y no tiene por qué molestar al presionar esa parte de la oreja.

El diagnóstico definitivo lo revelará el otoscopio, el aparato con el que el pediatra puede ver el interior del oído. Para confirmar la otitis media aguda el tímpano debe aparecer abombado, inflamado. En definitiva, las dos claves para reconocerla son abombamiento del tímpano y el dolor, expresado por el niño de alguna manera.

Media, externa… Pero, ¿cuántas clases hay?
La otitis media aguda es la más común, pero no es la única. Aparece en invierno, afecta al oído medio y como hemos dicho, va acompañada de dolor e hinchazón del tímpano. Si la inflamación es importante, puede perforar el tímpano y entonces el oído supura un líquido blanquecino, pus. El dolor desaparece cuando el oído supura, ya que se libera la inflamación. La otitis media secretora es diferente. Consiste en la acumulación de moco en el oído medio, entre el tímpano y las trompas de Eustaquio. En este caso no tiene por qué haber infección, fiebre, ni dolor, solo acumulación de líquido, algo que también se ve con el otoscopio y que suele detectarse porque dificulta la audición del niño. Ese líquido acumulado puede estar limpio o puede convertirse en caldo de cultivo de gérmenes y dar lugar a una otitis detrás de otra… Estaríamos, en ese caso, frente a la otitis recurrente.
El otro tipo de otitis es el que afecta al oído externo, y que aparece durante el verano: es la otitis externa (u oído de nadador), que se manifiesta con una inflamación de la piel que recubre el oído externo, el canal que termina en el tímpano. Es dolorosa y puede reconocerse porque el dolor se agudiza al tirar del lóbulo de la oreja. Como es externa, también su tratamiento lo es: se trata con gotas antibióticas en el oído. La más común de todas, no obstante, y a la que nos referimos generalmente cuando hablamos de otitis, es la media aguda.

¿Se puede prevenir?

Está demostrado que tomar el pecho durante los primeros seis meses de vida protege de la otitis. Otra medida eficaz es, durante los resfriados, sonarse la nariz, en lugar de sorber los mocos hacia arriba.

¿Puede afectar la audición?

La otitis secretora provoca pérdidas de oído temporales, porque el líquido acumulado en el oído medio dificulta el movimiento del tímpano y de los huesillos transmisores del sonido. Esta otitis se cura por si sola en el 85% de los casos en seis meses. Si no, existe la posibilidad de colocar tubitos que atraviesan el tímpano permitiendo que el líquido estancado salga. Son los drenajes timpanitos y se insertan con una operación simple. Si el niño tiene otitis de repetición que supura, la audición también puede afectarse.

¿Por qué duele el oído?

Virus y bacterias son las causantes. Llegan hasta el oído medio o través de lo nariz o lo garganta, a veces procedentes de un resfriado o una gripa. Las trompas de Eustaquio, el conducto que conecto garganta y nariz con el oído, puede llenarse de moco y éste llevar virus y bacterias al oído medio. Prevenir este mal en un resfriado es tan simple como sonarse los mocos en lugar de sorberlos. No obstante, lo otitis a veces aparece, sin otros síntomas que la anuncien más que dolor. El 30% de la otitis es de origen vírico y el 70%, bacteriano.

TRATAMIENTO

Independientemente de su origen lo otitis se cura sola en muchos casos, y administrar antibióticos mal o cuando no son necesarios es una causa de las infecciones de repetición. Por eso se ha cambiado la forma de tratar estas infecciones:
– Si el niño es menor de dos años se recetan antibióticos, es común que las otitis a esta edad sean bacterianas. Se da un analgésico, poro el dolor.
– Si es mayor de dos años, se recetan antiinflamatorios. En caso de que en 48 horas no haya mejorado, el doctor evaluará la posibilidad de darle antibióticos.