Que ven los Ojos del Bebé

De hecho, no alcanzará 100% de agudeza visual sino hasta los cinco años. Sin embargo, durante su primer año vida hará unos progresos increíbles: aprenderá a fijar su mirada, a distinguir los colores, a reconocer primero las siluetas y luego las caras de papá y mamá, a imitar gestos como las grandes sonrisas o el arqueo de cejas, a coordinar la vista con el movimiento para poder tomar su peluche favorito… Es una espectacular carrera de fondo en la que el bebé es, sin lugar a dudas, un ganador nato. Estos son, paso a paso, los progresos de esos pequeños grandes mirones.

Los Primeros Días

Nada más al nacer, suele producirse el primero de una larga serie de pequeños milagros: el bebé levanta sus párpados y observamos por primera vez sus ojos. ¿Qué ve en esos momentos? Pues, en contra de lo que se creía hasta hace unos años (se pensaba que aún no distinguía nada), la ciencia ha descubierto que, en su primera mirada, el niño ya empieza a captar parte de su entorno.

Aunque a pequeña escala: en este momento el bebé ve 5% de lo que percibimos los adultos. Por eso durante sus primeros días aún tendrá la mirada perdida. Una de las razones es que todavía no es capaz de enfocar su vista, aunque ya logra apreciar contornos, como la silueta de papá y mamá, siempre que se encuentren a menos de 30 centímetros de distancia.

Además, todavía carece de coordinación ocular, por lo que es frecuente que haga bizcos. Sin embargo, el pequeño ya responde a estímulos como la luz y distingue los contrastes claro-oscuro, lo que indica que su visión se está desarrollando. Se trata de una capacidad visual bastante limitada, pero que le permite ir descubriendo lo que tiene alrededor.

Del Primera al Segundo Mes

Sus primeros grandes avances empiezan a observarse a partir de la cuarta semana, cuando ya es capaz de fijar la mirada. En este periodo los bebés empiezan a reconocer caras -sobre todo las de quienes pasan más tiempo a su lado-, y hacen un gran descubrimiento: ¡existen los colores! Ya pueden distinguir entre el blanco, el negro, el rojo y el verde. Además, comienzan a regalar enormes sonrisas, imitando los gestos que ven en las caras de quienes tienen cerca y le hacen arrumacos. Y ya dirigen su vista hacia fuentes de luz o puntos luminosos que atraen su atención. Los móviles que cuelgan de su cuna les sirven ahora de apoyo para otro paso importante: diferenciar los objetos en movimiento de los que están en reposo.

Entre el Segundo y el Cuarto Mes

Igual que el llanto es su única manera de comunicarse con los demás, la vista es, junto con el tacto, el sentido que más utiliza para investigar su entorno. De hecho, entre el segundo y el cuarto mes ya sigue con la mirada objetos en movimiento. Para comprobarlo, coloca delante de él un juguete de color vivo y muévelo de izquierda a derecha. Observarás que lo sigue con su mirada. Esto supone un gran progreso que indica que las áreas visuales de cerebro se están desarrollando correctamente. Prueba de ello es que se mire las manos y juegue con ellas, un gesto bastante común en los bebés de esta edad que demuestra que coordinan adecuadamente.

A Partir del Quinto Mes

El niño ha cumplido cinco meses. Ha llegado el momento de que haga por si solo un enorme descubrimiento: que todo lo que le rodea, personas y objetos, no son planos, sino que tienen volumen. Porque ahora ya es capaz de ver en tres dimensiones y de percibir la profundidad de campo. Además, a esta edad, el pequeño desarrolla enormemente su motricidad y esto colabora decisivamente en su capacidad visual. Es decir, empieza a coordinar el movimiento con la vista. Y de esa forma logra coger objetos y le vemos medir distancia (al principio con poca precisión, eso sí). Lo bueno es que ahora empieza a conocer su entorno tal y como es en realidad. Comienza así su verdadera exploración del mundo y desarrolla una capacidad de observación que a partir de este momento será imparable. El universo del pequeño observador, que ya tiene los colores y formas de los adultos.