Juegos para Descubrir el Mundo

Cuando el bebé alcanza los seis meses su memoria ya es notable, por lo que podrá realizar operaciones cada vez más complejas, disfrutando enormemente de ello. Además, entre los 6 y los 12 meses tu pequeño se convertirá en un campeón del gateo, capacidad que hay que aprovechar para enseñarle a conocer lo que le rodea y disfrutar así al máximo de sus nuevas aptitudes.

El niño juega, experimenta, imita y se divierte, y su movimiento corporal equilibrado y armónico, el buen enfoque visual y el correcto funcionamiento de la coordinación vasomotora, le ayudarán en la manipulación de los objetos al jugar.

En este segundo semestre hay que tener en cuenta, a la hora de jugar con el niño, la coordinación, la acomodación y la asimilación; destacando los siguientes juegos recomendables para realizar con el pequeño:

Juego del cucú-tras, tapando y destapando objetos y personas.
Juego del columpio, acercándole y alejándole objetos y personas. Juego del gateo con los padres, cogiendo objetos, riendo y fomentando el buen humor.
Juegos musicales, ya que el período álgido de sensibilidad musical es alrededor de los ocho meses. Juegos de imitación y localización, con cuentos coloridos y textos muy sencillos.

PARA ENSENARLE A GATEAR

 

El flotador. Mete el flotador redondo, de los que se usan en la piscina, por las piernas de tu bebé de forma que se le quede a la altura de la barriguita. Una vez colocado, hay que intentar, sujetando el flotador desde arriba, ponerle a gatas y elevar su tripa. Es conveniente que el adulto esté de pie detrás del niño para poder sujetar con sus pies las rodillas de éste y guiarle en su marcha, para darle seguridad. Además, si colocamos delante de él algún juguete colorido y sonoro, le motivaremos a gatear.

PARA APRENDER DIFERENTES TEXTURAS Y SONIDOS

La bandeja de harina.
Coloca en el suelo una bandeja con bastante harina de maíz. Sitúa al niño, boca abajo, con medio cuerpo dentro de la bandeja, de forma que pueda experimentar con el tacto de la harina, y no te preocupes, ya que no hay ningún peligro si se la lleva a la boca. Lo mejor es dejar al bebé sólo con el pañal, ya que, además de ser bueno para su piel, podrás limpiarle más fácilmente.

¡Música! Escuchar música clásica es beneficioso para los niños en cualquier momento para mantener su concentración. Con este ejercicio queremos que el niño agudice el oído y lo afine, por lo que es mejor que solo cuando la escuche. Además, son mejores aquellos momentos en los que el niño no esté muy activo, pero que tampoco esté dormido, como los trayectos cortos en coche o antes de dormir.

PARA DISFRUTAR

La hamaca.
Dobla una sábana resistente por la mitad, de forma que aguante el peso del niño. Colócala en el suelo y sienta al bebé encima. Levanta la sábana con cuidado, sujetando cada persona uno de los extremos y realizan suaves balanceos, de lado a lado, bajándole al suelo de nuevo, posteriormente.

¡Arre caballito! Siéntate en una silla con las piernas cruzadas y sienta a tu bebé en el pie que queda colgando, sujetándole con las dos manos. Sube y baja la pierna despacito, dejando que sus pies rocen ligeramente el suelo en cada movimiento.

PARA APRENDER A COMPARTIR

 

Nuestro balón. Sentados en el suelo, uno frente al otro, con las piernas abiertas, haz rodar una pelota hacia él, mientras que le dices que ahora te la tire a ti, señalándole también con el dedo para que lo comprenda mejor. Puede que al principio le cueste un poco entender el juego, así que deberás tener paciencia e incluso, al principio, darle la pelota en la mano, prácticamente. Cuando lo tenga dominado, podrás jugar con otra persona más, pero siempre señalando con el dedo a quien tenga que recibir el balón: Para ti, para papá, para mamá.

PARA DESPERTAR SU CURIOSIDAD Y SUS GANAS DE APRENDER

 

Espejito, espejito. Ofrécele a tu hijo un pequeño espejo irrompible. Cuando lo tenga en sus manos, lo mirará y observará hasta que encuentre su cara reflejada en él, abriendo los ojos y sorprendiéndose. Mueve suavemente el espejo de un lado a otro para que lo siga con su mirada.

La búsqueda de los juguetes. Sentados uno frente al otro, tapa uno de sus juguetes con un pañuelo, de tal forma que él pueda ver dónde lo has escondido. Pregúntale por su juguete y él intentará destaparlo para conseguirlo. Posteriormente, tapa el juguete, pero esta vez sin que lo vea, y pregúntale por él. Sí lo destapa, alégrate y dale la enhorabuena. Si no, vuelve al paso anterior hasta que lo consiga. Con este juego, tu pequeño aprenderá a anticipar, por lo que es recomendable que juegues lo más a menudo que puedas.

La esencia del lenguaje. Siéntate frente al niño y coge unos cascabeles o un instrumento que haga un ruido similar. Comienza desde abajo haciéndolos sonar y subiendo poco a poco, para que el niño los siga con los ojos. Mientras, emite un sonido continuo con el fonema a. Cuando llegues arriba, para, espera unos segundos y vuelve a bajar. Verás cómo tu hijo trata de imitar tus sonidos y gestos. Puedes realizarlo con diversos sonidos e instrumentos.

Atraviesa la gran montaña. Siéntate en el suelo, con las piernas estiradas y ligeramente abiertas. Coloca al niño tumbado sobre una de ellas y llama su atención con alguno de sus juguetes para que trepe hasta la otra pierna. Hazlo luego hacia el otro lado. Este juego también es posible realizarlo colocando algunos cojines en el suelo, pero de manera que no sobrepasen una altura, aproximada, de unos 25 cm.

¿Qué suena a mi lado? Sienta a tu hijo en el suelo y ponte detrás de él con un juguete sonoro. Hazlo sonar, primero por encima de su cabeza, luego a la altura de ésta y finalmente cerca del suelo. Verás cómo se gira hacia donde suene el juguete intentando atraparlo.

La tercera dimensión: Recorta en la tapa de una caja de cartón varios agujeros e introduce dentro garbanzos, cerezas,... Dale la caja al niño para que pueda explorar con sus deditos por los agujeros, descubriendo así el espacio.

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