Los Malos hábitos en El Embarazo

1. Abusar de los alimentos procesados o de paquete. Tal vez te resulte más práctico meter en tu cartera una bolsa de papas fritas en lugar de ponerte a picar una porción de frutas para la merienda, pero este esfuerzo extra tiene una buena causa: tu bebé. Cuantos más alimentos naturales consumas, mayor será la cantidad de nutrientes en tu dieta.

2. No desayunar. Al despertar, tus reservas de nutrientes están muy bajas y necesitas recargadas, de allí la importancia de la primera comida del día. Lógicamente, si las náuseas te impiden probar bocado, no hay necesidad de obligarte a recibir un gran banquete, pero procura comer algo suave.

3. Comer por dos. Es cierto que durante el embarazo se duplican los requerimientos nutricionales, pero esto no quiere decir que estás autorizada a desocupar por completo la nevera. Comer por dos significa aumentar el doble de peso, lo cual te pone en riesgo de desarrollar diabetes gestacional o enfrentar complicaciones a la hora del parto o en el posparto; sin hablar del problema de tener que deshacerte, más adelante, de los kilos ganados.

4. Seguir una dieta estricta para bajar de peso. Así hayas comenzado tu embarazo con algunos kilos extras, este no es el momento de someterte a ningún régimen alimentario para adelgazar. Hacer una dieta estricta puede privarte a ti y a tu hijo de importantes nutrientes.

5. Excederse en el consumo de café, té y bebidas colas. La cafeína, presente en estos alimentos, puede cruzar la placenta y afectar el desarrollo del feto. Algunos estudios relacionan el consumo de esta sustancia con el aumento de las probabilidades de sufrir un aborto; sin embargo, las investigaciones aún no son concluyentes.

6. Desconocer que existen ciertos alimentos prohibidos. El pescado crudo (sushi), semicocido o ahumado; los quesos elaborados con leche sin pasteurizar; los patés; los crustáceos y los calamares; los postres preparados con yema de huevo sin cocer (mousses, helados caseros o flanes) y las carnes semicocidas forman parte de la lista de bocados vetados durante estos nueve meses.

7. Tomar sólo tres comidas al día. El desayuno, el almuerzo y la cena son sin duda primordiales, pero ahora cobran mayor importancia las meriendas. Comer un bocado a media mañana o en la tarde te ayuda a aliviar muchas de las molestias típicas del embarazo como las náuseas, la acidez y los antojos. Además, es una excelente forma de agregarle nutrientes a tu dieta.

8. Depender de las vitaminas o suplementos prenatales. Incluso si las tomas religiosamente, necesitas vigilar de cerca tu alimentación. Por más rica en nutrientes que sea una pastilla, nunca reemplazará los contenidos en un alimento.

9. Satisfacer tus antojos con los alimentos incorrectos. Aunque no se sabe con exactitud por qué se producen, se cree que el cuerpo recurre a ellos para pedirte algún nutriente. Sin embargo, no hay necesidad de que tu esposo salga a las tres de la mañana a buscarte un helado de limón con crema chantillí y salsa de mora. Tu hijo no corre ningún riesgo si no satisfaces tus antojos.

10. Ignorar la sed. Aumentar la ingesta de líquidos reduce las náuseas, mejora la hidratación de la piel, te ayuda a prevenir los problemas de estreñimiento, alivia la hinchazón de manos y pies, previene las infecciones del tracto urinario y te protege contra la deshidratación.

11. Beber sólo una copa de vino. Como aún se desconoce cuál es la cantidad de alcohol segura en el embarazo, lo mejor es evitar del todo el consumo de cualquier licor. Así todos te digan que una copa de vino o champaña no le hará ningún daño a tu bebé, no te dejes convencer.

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