Que dice tu Barriga?

Uno de los momentos más emotivos para las futuras madres es cuando frente a un espejo observan y acarician, su barriga. Ahora que ha crecido y los demás notan que se está formando en tu interior un pequeño bebé, tu vientre se convierte en un tema de interés público. Escucharás de todo, pero: ¿qué tan ciertas son estas creencias? Lee atentamente.

Se empieza a notar
Generalmente, la barriga comienza a aumentar de tamaño a partir de la semana 16. Observarás que este crecimiento se inicia por debajo del ombligo. Para este momento ya debes haber tenido varios controles médicos, con ellos el especialista se cerciora de que tu bebé se esté desarrollando normalmente y sin complicaciones. Dependiendo de tu constitución física, tu talla y el peso que hayas ganado, este crecimiento será más notorio. Otro factor que influye es el hecho de ser primeriza, en este caso se demorará un poco más en hacerse evidente; sólo hasta la semana 20 de gestación empezará a percibirse, diferente a lo que ocurre en el segundo embarazo, pues los músculos y los tejidos de la pared abdominal son más flexibles después de tu primera experiencia, así que puedes darte el lujo de lucir tu vientre a partir del segundo mes.

Tu abdomen será aún más prominente después del primer trimestre pues para darle espacio a tu bebé, tu cintura desaparecerá y tus caderas se redondearán. Entre el sexto y séptimo mes, tu panza crece por encima del ombligo y el aumento es más rápido porque a partir de la semana 34 de gestación el bebé aumenta alrededor de 30 gramos por día. Y ya con miras a que conozcas su rostro, tu hijo desciende hacia el interior de la pelvis, por lo tanto notarás que la barriga baja preparándose para el día que tanto anhelas. Las siguientes cifras te darán una idea más certera de cómo cambiará tu abdomen en estos nueve meses:

- Empezará pesando 60 gramos y, al final de la gestación, alcanzará los 1.200 g, aproximadamente.
- Pasará de medir tan sólo 5 cm hasta llegar alrededor de 34 cm.
- Durante el embarazo, la piel puede extenderse hasta 10 veces más de su tamaño normal, es decir, 10 cm por cada centímetro inicial.

Y será...
Muchos sacarán a relucir sus dotes de adivinos y con sólo observar la forma de tu vientre te dirán si es niño o niña. Diviértete con sus comentarios, pues no debes tomarlos en serio. Las verdaderas razones para que el vientre de una madre luzca alto, bajo, ancho o más estrecho son la fisiología del cuerpo de la futura mamá y la posición del útero, lógicamente estos elementos no son válidos para determinar el sexo del bebé. Para darte un ejemplo sencillo, tu barriga puede ser puntiaguda porque tu niño está cabeza abajo o porque está buscando una posición que le resulte cómoda. Otro de los grandes mitos es que un vientre grande es sinónimo de bebé grande. No es cierto, el tamaño de tu panza no es proporcional al tamaño o peso de tu hijo. Una barriga grande depende de muchos factores; uno de ellos es la flexibilidad de los músculos, si no son muy firmes tu abdomen crecerá más; también suele deberse a exceso de gases o grasa; además, según sea tu constitución, y en especial, la curvatura de tu columna vertebral, tu barriga sobresaldrá más hacia delante. Y por último, tu vientre puede ser grande debido a que tienes una cantidad mayor de líquido amniótico.
El sexo y el tamaño del bebé son sólo dos de los muchos comentarios que tendrás que enfrentar, prepárate para escuchar, con tu mejor sonrisa, las opiniones más diversas sobre tu abdomen. Nuestro consejo es que te hagas la de los oídos sordos. Y si alguno de los comentarios te genera preocupación habla con tu médico, él es el único que puede despejar tus dudas. Y por medio de los controles mensuales, las ecografías y los demás exámenes podrá confirmar la posición, el peso, la salud y si quieres saberlo antes, el sexo del futuro miembro de la familia.

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