Se denomina así al sangrado vaginal antes de la semana 20 del embarazo, acompañado o no de contracciones. En la exploración ginecológica se observa que el cuello está cerrado. Es una situación bastante frecuente que puede afectar al 20-25% de las mujeres embarazadas.
Aparte de que el cuello este cerrado, la ecografía dará pista sobre cómo será su evolución. Si se ve latir el corazón fetal con una frecuencia adecuada, en más del 90% de los casos la gestación va a cursar con normalidad y sin secuelas.
El proceso de sangrado puede prolongarse varios días o semanas, pero suele ser un sangrado irregular de color más marrón que rojo.
Es importante en la ecografía valorar si hay un hematoma que separe parcialmente el corion (lo que será la placenta) del útero. El volumen del hematoma nos indica también el pronóstico.
Si se procede en fases muy iniciales en las que no se ve aun el embrión, hay que realizar un análisis para valorar la B-HCG (hormona del embarazo), a la vezque se van repitiendo las ecografías.
El tratamiento fundamental es conservador restringiendo moderadamente la actividad física diaria y por completo la actividad sexual.