Como afectan al bebe el fórceps, la cesárea y la epidural….
Todas las intervenciones que se llevan a cabo durante el parto influyen, de uno u otro modo, en el bebé. Te contamos sus riesgos y cómo las vive él.
Afortunadamente, las técnicas que se utilizan en la actualidad en relación al parto entrañan muy poco riesgo para el bebé. Su salud y la tuya son lo más importante y es lo que tratan de proteger los médicos en el momento de dar a luz. Pero ¿te has preguntado cómo vive tu hijo todas esas intervenciones? Te lo contamos.
Anestesia Hay diferentes posibilidades analgésicas y anestésicas para calmar el dolor que siente la mujer en el parto. Aquí tienes cómo inciden sobre el bebé.
Gas relajante: El más inocuo Es un gas analgésico compuesto por oxígeno y óxido nitroso que la mujer inhala mediante una boquilla cada vez que siente una contracción. Esta posibilidad, que se está empezando a utilizar en algunos hospitales, pero que es muy común en países como Reino Unido, es segura e inocua para el niño. Según los estudios realizados hasta el momento, no tiene efectos negativos duraderos porque pasa por los pulmones de la madre con mucha rapidez.
Petidina: Como La Morfina La petidina es un analgésico y también un antiespasmódico que ayuda a relajarse. Es una versión sintética de la morfina, y muchas mujeres y algunos médicos prefieren evitarla, pues su eliminación es más lenta y cruza la placenta. Por eso, al nacer, algunos bebés tardan más en empezar a respirar, ya que puede tener un efecto depresivo en su sistema respiratorio. Esto es así cuando se administra tan sólo una hora antes de dar a luz. Si esto ocurre, al bebé le dan otro fármaco que invierte los efectos de la petidina, aunque lo peor que puede pasarle es que se quede adormilado y aturdido durante unos días después.
Epidural: ¿Más Cesareas? La analgesia epidural permite encarar el parto eliminando el dolor de las contracciones, pero sin dejar de percibirlas. Algunos estudios sugieren que los bebés nacidos con epidural están más adormilados los primeros días. Además, como puede bajarle la tensión a la madre durante un breve periodo de tiempo, esto podría ocasionar cierto malestar al niño. Aparte de esto, la epidural es completamente segura para el bebé. También existe cierta controversia sobre si este tipo de anestesia aumenta el riesgo de que el parto acabe en cesárea o de que sea necesario utilizar fórceps o ventosas. Al dormir la parte inferior del cuerpo, la epidural dificulta los pujos, y las estadísticas dicen que el riesgo de emplear este tipo de instrumental durante el parto aumenta de un 7 a un 12 por ciento. Pero sigue habiendo un 88 por ciento de probabilidades de que el bebé nazca sin intervención.
Walking Epidural: Con menos riesgos Actualmente, muchos hospitales han empezado a implantar el uso de la epidural ambulante, también conocida como la walking epidural, que posee el mismo efecto analgésico sobre la madre, pero, al permitirle moverse y caminar, no interfiere tanto en su capacidad para empujar. Esto hace que sea menos frecuente usar instrumental, como ventosas y fórceps, con los consiguientes beneficios que esto supone para el recién nacido.
Instrumental Muchos partos precisan de una ayuda instrumental para poder finalizar sin complicaciones. En los últimos años ha habido un gran avance en estas técnicas y, salvo casos aislados, no suelen generar problemas al bebé.
Fórceps: Molestias en la cabeza Es un instrumento que tracciona y rota, por lo que es el que más rápido logra sacar al bebé. Puede ocasionar lesiones en las partes blandas de la cabecita, parálisis faciales o pequeñas fracturas en el cráneo. Cuando se usa en el parto, el niño puede nacer con un hematoma en la cabeza o con una erosión en la coronilla, que desaparece a los pocos días. Es muy poco frecuente que estas lesiones permanezcan para siempre. No resulta sorprendente que los bebés nacidos con la ayuda de fórceps estén más llorosos debido a las molestias en la cabeza. Por este motivo, muchos hospitales prefieren utilizar ventosas o espátulas.
Ventosas y Espatulas: Más Suaves Los bebés que han sido succionados con la ayuda de una ventosa pueden tener la cabeza algo cónica durante unos días. Como actúa con más lentitud que los fórceps, los daños sobre el bebé son menores, aunque a veces puede desarrollarse un hematoma en la coronilla (que desaparecerá en una semana) o evulsión (arrancamiento) de parte del cuero cabelludo. Con respecto a las espátulas, es el instrumental menos agresivo con madre e hijo. Así, las lesiones son mínimas, pues actúa con un mecanismo de palanca y la presión queda repartida de modo uniforme por toda la cabeza del bebé.
La Cesárea A veces la cesárea se considera equivocadamente como un fracaso, pero el parto no es una competición. Y aunque algunos bebés nacidos con cesárea tienen complicaciones serias, la operación en sí no suele ocasionarlas. Es una realidad que algunos niños nacidos mediante cesárea sufren posteriormente dificultades respiratorias, pues al privarlos de pasar por el canal del parto sus pulmones no comienzan a tomar aire de la mejor forma. Ten en cuenta que las contracciones del parto favorecen el trabajo pulmonar, y el estrés del nacimiento contribuye a que el aparato respiratorio del bebé comience a funcionar. Este riesgo aumenta si se trata de cesáreas planificadas, aunque, a medida que el nacimiento se acerca a la semana 40 de gestación, la probabilidad de que surjan dificultades respiratorias disminuye.
Mi hija de un año nació con fórceps, y desde que nació noté un cototo en la cabeza que es duro (de hueso), y ha bajado muy poco desde entonces. ¿Esto puede ser consecuencia del uso de fórceps?