razones por la cual debemos evitar gritarle a los niños

Todos sabemos que la crianza de un niño no es para nada sencillo, muchas factores influyen cuando de salud psicológica infantil se trata, y la mayor responsabilidad de la estabilidad mental de los niños son los padres; pero como los padre son seres humanos  y comenten errores como todas las personas, estando muy lejos de la perfección, es válido que una vez que otra pierdan la paciencia y el control del cuidado de los pequeños en la casa.

Cada niño tiene su propia personalidad y su comportamiento es individual, unos son más tranquilos que otros y algunos son más tremendos que otros, por ello debemos principalmente evitar la comparación. 

Ahora bien, ante una mala conducta infantil, la reacción de la mayoría de los padres es gritar a sus hijos para reprenderles, y estamos conscientes de que debemos hacer las cosas bien, pero a veces nos equivocamos. De vez en cuando, se estima necesario ante un mal comportamiento constante y se educa a los hijos a base de gritos y malos modos.

Lo más importante a tener en cuenta es evitar los gritos constantes, es decir, son oportunos, pero en muy escasas ocasiones, ejemplo, gritar a un niño por cualquier cosa, como porque se le cae algún objeto, porque no colabora para vestirse o en su aseo personal, porque salta o brinca, porque no come, porque llora, en fin, todo no es motivo de gritos.

Otra cosa es olvidarnos de nuestra educación, si fue que nuestros padres nos trataron con mano de hierro, no podemos emplear la misma estrategia y entender que el trato y la educación de los hijos puedan ser de otra forma.

Además de ello no debemos achacarle a los niños nuestras frustraciones,  el estrés que manejemos en nuestras vida, ya que no tienen la culpa de nada de lo que nos ocurra, y los psicólogos y pedagogos han certificado que el gritarle y hablarle mal a los niños no solo los hacen sentir humillados si no que pueden ser causantes de que el niño se retraiga y pierda confianza en sí mismo.

Así que, querido mama y papa, si lees este post toma en consideración que:

Puede que elevar el tono en algún momento determinado cause su efecto, pero si esto es constante, el niño se acostumbrará, los gritos no tendrán el efecto que el padre pretende y pasará de ejercer la autoridad con sus hijos, que el constante empleo del grito puede conllevar al deterioro de la autoestima del niño, que sentirá que no es querido por los padres y como consecuencia se convierta en un en un rebelde, el cual su único objetivo sea desafiar a los padres.

Recuerda que los padres son el principal ejemplo que los niños seguirán  y que adoptará este comportamiento y se acostumbrará también a gritar y a tener conductas agresivas y poco amorosas, todo esto es producto del estado de nervios que han desarrollado con este tipo de comportamientos familiares. Si quieres reprender a tu hijo por algún mal actitud o conducta puedes intentar con otros métodos menos impactantes, traumáticos y perjudicial para ellos.

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