Así se alimenta “Descubre el Menú Prenatal”

Cuando está
dentro de ti, tu hijo recibe la alimentación por dos vías. La principal está formada por el tándem
placenta-cordón umbilical, y la secundaria, pero no menos importante, por el líquido
amniótico.

Ya en estos nueve meses, el feto va a mostrar sus preferencias por determinados
sabores. No en vano, las papilas gustativas se desarrollan a partir de la novena semana de gestación
para alcanzar su madurez hacia el final del tercer mes. Si tú te nutres correctamente, tu peque
recibirá todo lo que necesita, y si no es así, tu organismo activará todos los recursos necesarios
para elaborar el menú más adecuado para él en cada momento.

Con la ayuda de un experto, vamos
a descubrirte todos los secretos culinarios del pequeño gourmet que llevas dentro.

El
líquido amniótico lo hago yo, mami
. Aunque su función nutritiva es más reducida que la de
la placenta y el cordón umbilical, a través del líquido amniótico al niño le llegan iones y
proteínas que absorbe, asegura el experto. De hecho, hasta el 10 por ciento de las necesidades
proteicas del feto se cubren con el líquido amniótico. Lo que seguro que no habías imaginado es que
tu hijo tiene una participación directísima en la producción y renovación de la sustancia sobre la
que está flotando durante nueve meses. Tal como explica el experto, hacia la semana 18a-20ª de
gestación, el líquido amniótico está producido en un 90 por ciento por el riñón fetal. El bebé llena
su vejiga de orina cada 30 o 45 minutos y la vacía posteriormente, y es así como se renueva el
líquido amniótico varias veces al día, y según lo que degluta y orine habrá más o
menos.

La placenta es la despensa… Además de proporcionar las defensas y
el oxígeno al feto, la placenta le suministra los nutrientes que necesita y, hasta que sus pequeños
riñones comiencen a funcionar, actúa como filtro eliminando desechos. Además, es la barrera que
protege al bebé de sustancias nocivas, aunque hay otras como el alcohol que logran atravesarla y
llegan a él. Por ello, es muy importante que se mantenga en buen estado poco alimento, ésta preserva
su energía para órganos principales del niño, como el cerebro y el corazón, y deja en reposo otros
como el sistema digestivo y el riñón, ya que la madre puede suplirlos con su propio
organismo.

Y el cordón es la cuchara. Si a través de la placenta el niño
recibe los nutrientes, es el cordón umbilical el que hace de vehículo, de cuchara, para que pueda
aprovecharse de ellos. El mecanismo es el siguiente: El cordón tiene una vena y dos arterias; por la
vena pasan de la placenta al bebé los nutrientes y el oxígeno, mientras que las dos arterias son
utilizadas para enviar hacia la madre las sustancias de desecho, aclara el Experto. Curiosamente, la
circulación sanguínea del cordón funciona a la inversa que la del organismo tras nacer, que utiliza
las arterias para transportar materia limpia y las venas para lo contrario. A diferencia de la
placenta, que sí puede deteriorarse en el transcurso de la gestación, el cordón no se estropea.

¿Gordito o delgado? ¿Cuánto pesa ya? Seguro que durante el embarazo le has
hecho esa pregunta a tu ginecólogo. La evolución del peso de tu hijo durante la gestación es
realmente espectacular, y de unos 13 gramos con ocho semanas, las cifras acaban multiplicándose
notablemente cuando abandona su vida intrauterina. El peso del niño está determinado por el
potencial genético de sus padres; por ejemplo, si ambos son delgados, el bebé tenderá a serlo,
comenta el experto. Además de éste, hay otros factores que influyen, corno el peso de la madre antes
del embarazo, su edad, la alimentación que siga durante la gestación, el tabaco y la presencia de
algún trastorno como la hipertensión y la diabetes gestacional.

No llevo
pañales
. Durante los meses de gestación, primero la placenta y luego el riñón (a partir de
la semana 12a) se encargan de excretar las sustancias de desecho. Si en el útero materno el bebé
orina frecuentemente, no pasa igual con sus primeras caquitas, el meconio, que retiene para eliminar
después de abandonar el vientre materno; el meconio se va almacenando en la parte inferior del
intestino, pero en condiciones normales no hará su aparición hasta que nazca el
niño.

Un estómago en miniatura. El sistema digestivo del niño funciona muy
pronto absorbiendo agua y nutrientes. A partir de la semana 10a-12a de embarazo —cuenta el
ginecólogo— empieza la deglución de líquido amniótico, lo que es muy importante para el desarrollo
pulmonar y del aparato digestivo.

El líquido amniótico llena los pulmones y es expulsado a lo
largo del día y, gracias a ello, el sistema digestivo se va ensanchando y desarrollando. En esa fase
tan temprana ya hay incluso secreciones acidas, pero puede decirse que el estómago funciona a medio
gas y se vacía lentamente.

Al final de la gestación, el niño puede tomar hasta un litro de
líquido amniótico cada día. El paso a la vida extrauterina es menos traumático para este órgano que
para otros, como el respiratorio.

Marchando una de nutrientes. En sus nueve
meses de gestación el niño necesita de todos los tipos de nutrientes. Sin embargo, el alimento
fundamental es la glucosa, que influye sobre el crecimiento, principalmente, y sobre el movimiento y
la energía. Por ello, cada vez que te aumentas, tu hijo aumenta su actividad uterina porque ha
recibido una dosis de glucosa. Los hidratos de carbono en la dieta de la madre son la principal
fuente de glucosa, y para garantizar que el bebé recibe justo lo que necesita, el metabolismo
materno facilita el paso de la glucosa al bebé, absorbiendo menos para que le llegue más al niño. Si
el aporte de glucosa fuera insuficiente, el organismo de la madre actuaría a favor de su peque,
generando más azúcar y poniendo a su disposición las reservas acumuladas.